Cuando hablamos del envejecimiento de la mirada, es frecuente escuchar que con los años “las cejas se caen”. Sin embargo, esta explicación simplifica demasiado lo que ocurre realmente.
La ceja no es una estructura independiente que simplemente desciende por efecto de la gravedad. Su posición depende de la relación entre la piel, la grasa, los músculos de la expresión facial y los tejidos profundos de la frente y de la región periocular.
Además, todas estas estructuras están sometidas a fuerzas que actúan en direcciones diferentes.
Entender este mecanismo es importante porque ayuda a explicar por qué la zona lateral de la ceja suele descender más con el paso de los años y por qué rejuvenecer esta región no consiste necesariamente en elevar la ceja de forma vertical.
Los pelos que vemos y que forman la ceja se encuentran en la piel, pero por debajo existen diferentes planos anatómicos.
Encontramos tejido graso, musculatura y estructuras profundas de soporte que contribuyen a determinar tanto la posición como la forma de la ceja.
Con el envejecimiento, todos estos tejidos sufren cambios.
La gravedad desempeña un papel, pero no es el único factor. También resulta fundamental la actividad mantenida durante años de los músculos de la expresión facial.
La posición de la ceja es, en buena medida, el resultado del equilibrio entre músculos que elevan los tejidos y músculos que ejercen fuerzas depresoras.
El músculo frontal es el principal músculo encargado de elevar la ceja.
Frente a él encontramos diferentes músculos que ejercen fuerzas en sentido contrario.
El orbicular de los ojos, por ejemplo, participa en el cierre de los párpados y puede ejercer una fuerza descendente y lateral sobre determinados tejidos.
En la zona del entrecejo, músculos como el corrugador y el prócer generan fuerzas diferentes, fundamentalmente hacia abajo y hacia la región central de la cara.
Esto significa que la ceja no está sometida simplemente a una fuerza vertical.
Existen distintos vectores de tracción que actúan sobre diferentes partes de ella.
Por este motivo, el envejecimiento de la ceja tampoco se produce de una manera homogénea.
Una de las zonas que más cambia con el envejecimiento es la cola de la ceja, es decir, su parte más externa.
Esta región cuenta con unas características anatómicas particulares.
La acción elevadora del músculo frontal no se distribuye de la misma manera a lo largo de toda la ceja y en la región más lateral existe comparativamente menor acción elevadora.
Con el paso de los años, el equilibrio entre estas fuerzas puede favorecer una mayor caída o rotación de la porción externa de la ceja.
Esto explica por qué algunos pacientes no presentan tanto un descenso global de toda la ceja como una modificación de su forma.
La cola de la ceja pierde progresivamente su posición y la región externa del ojo comienza a transmitir una sensación de mayor pesadez.
La posición de la ceja tiene una influencia directa sobre nuestra expresión.
Cuando la región lateral desciende, puede cambiar el aspecto global de la mirada.
Es frecuente que aparezca una expresión más cansada, triste o envejecida, incluso cuando los párpados no presentan todavía cambios importantes.
Además, el descenso de estos tejidos puede favorecer que se acumule más piel en la región externa del ojo y que determinados pliegues se hagan más visibles.
Por eso, cuando estudiamos el envejecimiento de la mirada, no debemos analizar únicamente los párpados.
La posición de la ceja y de los tejidos temporales puede ser igualmente importante.
Si el envejecimiento de la ceja no se produce exclusivamente en dirección vertical, su corrección tampoco debería plantearse necesariamente como un movimiento únicamente hacia arriba.
Una elevación excesivamente vertical puede modificar la forma natural de la ceja y producir una expresión diferente a la que tenía el paciente antes del envejecimiento.
Es precisamente ese aspecto de mirada excesivamente abierta o sorprendida lo que muchos pacientes quieren evitar cuando se plantean una cirugía de rejuvenecimiento facial.
El objetivo no debería ser conseguir una ceja cuanto más alta mejor.
Debería ser recuperar una posición y una forma que guarden armonía con el resto de las facciones.
Esta forma de interpretar el envejecimiento es una de las bases del Contour Lift.
En lugar de analizar solamente cuánto ha descendido la ceja, valoramos cómo se ha modificado su contorno, qué zonas han cambiado de posición y qué vectores pueden utilizarse para reposicionar los tejidos.
Especialmente importante es el tratamiento de la región lateral.
El objetivo es realizar un reposicionamiento más tridimensional, adaptado a la anatomía de cada paciente, evitando una elevación artificial de la ceja.
En otras palabras, no se trata simplemente de subir la ceja.
Se trata de entender cómo ha envejecido esa ceja concreta.
Cuando realizamos una cirugía de rejuvenecimiento de la mirada, uno de los objetivos principales debe ser preservar la expresión del paciente.
La cirugía no debería crear una nueva forma de ceja ni modificar innecesariamente sus rasgos.
El propósito es corregir aquellos cambios relacionados con el envejecimiento que están aportando una sensación de cansancio o pesadez y recuperar una relación más equilibrada entre la ceja, los párpados y el resto de la región periocular.
Por eso, antes de decidir qué técnica utilizar, es importante analizar cada una de estas estructuras.
No todas las cejas envejecen de la misma forma y, por tanto, tampoco deberían tratarse todas de la misma manera.
En el vídeo explico de forma visual cómo actúan los diferentes músculos sobre la ceja, por qué la parte lateral puede verse especialmente afectada con el paso de los años y cuál es la diferencia entre simplemente elevar una ceja y realizar un reposicionamiento más tridimensional.
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Si quieres conocer con más detalle el procedimiento quirúrgico, puedes consultar nuestra página sobre Contour Lift dentro de la Cirugía de la Mirada®.
Escrito y revisado por
Cirujana maxilofacial especialista en cirugía plástica facial. Formada en la Universidad de Navarra, el Hospital 12 de Octubre de Madrid y el Chang Gung Hospital de Taiwán. Cirujana plástico facial y directora de Instituto Facial en Córdoba.
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Aviso médico: La información en esta web es puramente informativa y no sustituye la consulta médica profesional con la Dra. Mabel Falguera. Los resultados de los tratamientos de medicina estética pueden variar en cada paciente.