Lifting facial deep plane de preservación
¿Qué es un lifting facial Deep Plane de preservación?
Podríamos definirlo como una cirugía que busca reposicionar los tejidos profundos de la cara y del cuello que han descendido con el paso del tiempo, devolviéndolos a una posición más elevada, definida y armónica, sin depender de una tensión excesiva sobre la piel, como ocurría en las técnicas subcutáneas más clásicas.
El lifting facial Deep Plane, o lifting en plano profundo, actúa sobre las estructuras profundas del rostro. Mediante la liberación selectiva de determinados ligamentos de retención, permite movilizar y reposicionar conjuntamente el sistema músculo-aponeurótico superficial (SMAS), los compartimentos grasos y la piel que los recubre.
Esto permite tratar el envejecimiento facial desde su origen estructural: recuperar la posición de los tejidos de la región malar y de la mejilla, suavizar el descenso de los tejidos alrededor de la boca, redefinir el arco mandibular y, cuando se combina con el tratamiento adecuado del cuello, mejorar también su contorno.
En mi abordaje utilizo además principios de preservación, buscando limitar la disección superficial de la piel y mantener, siempre que es posible, sus conexiones naturales con los planos profundos. El objetivo es conseguir una movilización eficaz de los tejidos minimizando la tracción sobre la piel y preservando al máximo su vascularización y su calidad.
El resultado que buscamos no es una cara estirada, sino un rostro que recupere definición y frescura manteniendo sus proporciones, su expresión y su identidad.
Qué es y qué no es
Es una de las primeras dudas de casi todos los pacientes, y conviene resolverla antes de hablar de fechas, recuperación o quirófano.
Qué es
- Una cirugía que trabaja en profundidad. Actúa sobre el SMAS y sobre los tejidos que han descendido con el envejecimiento, en lugar de confiar el resultado únicamente a la tensión sobre la piel.
- Un reposicionamiento. El objetivo es devolver los tejidos hacia posiciones más elevadas, definidas y armónicas, evitando que sea la piel la que soporte la tensión principal de la cirugía.
- Un tratamiento de la cara y del cuello como una unidad. Definir la línea mandibular y mejorar el ángulo entre el cuello y la mandíbula exige valorar tanto el tercio inferior de la cara como las estructuras profundas del cuello. Dependiendo de cada paciente, esto puede implicar tratar el platisma, los distintos compartimentos grasos y, en casos seleccionados, estructuras profundas como las glándulas submandibulares (lo explico aquí).
- Una cirugía basada en principios de preservación. Busco limitar al máximo la disección superficial de la piel y preservar sus conexiones naturales con los tejidos profundos. Este abordaje pretende reducir el trauma quirúrgico sobre la piel y preservar estructuras vasculares, linfáticas y septos fibrosos siempre que sea posible.
- Una forma de buscar un resultado natural y estable en el tiempo. Tratamos las estructuras responsables del descenso facial para recuperar definición y frescura sin cambiar la expresión ni la identidad del rostro.
Qué no es
- No es un estiramiento de la piel. La piel acompaña al reposicionamiento de los tejidos profundos, pero no debería soportar la tensión principal de la cirugía. Una tensión cutánea excesiva puede favorecer resultados menos naturales y cicatrices de peor calidad.
- No es simplemente un tratamiento por zonas. El rostro envejece como un conjunto. Por eso valoro la cara, la mirada y el cuello de manera global, aunque después decidamos intervenir únicamente aquellas áreas que realmente lo necesiten. El objetivo es evitar desequilibrios entre unas zonas rejuvenecidas y otras que mantienen signos de envejecimiento (vídeo explicativo).
- No es una cirugía sin cicatrices. Un lifting necesita incisiones. La planificación de esas incisiones y un cierre cuidadoso forman parte de la cirugía, buscando que, una vez maduras, las cicatrices sean lo más discretas posible, llegando en muchos casos a ser imperceptibles.
- No es una cirugía sin riesgos. Como cualquier intervención quirúrgica, tiene posibles complicaciones. El hematoma es una de las complicaciones precoces más conocidas del lifting facial y forma parte de la información que explicamos detalladamente antes de la cirugía.
- No ofrece un resultado definitivo al día siguiente. El rostro necesita tiempo para desinflamarse, cicatrizar y permitir que los tejidos se adapten a su nueva posición. Los cambios se van apreciando progresivamente durante las primeras semanas, pero considero que entre los tres y los seis meses es un primer momento razonable para empezar a valorar el resultado con perspectiva, y que la valoración definitiva debe hacerse al año.
Cómo es el proceso, paso a paso
Desde el primer contacto con el equipo de atención al paciente hasta el alta médica, esto es lo que va a vivir como paciente.
Consulta previa, presencial u online
Todo empieza con una valoración del caso: qué le preocupa, qué se puede conseguir y con qué técnica. Aquí se explica la cirugía completa, incluidos los riesgos, para que pueda decidir con toda la información.
Presencial en Córdoba y Madrid También online
La cirugía
Realizo personalmente la cirugía completa, asistida por un equipo médico de profesionales con amplia experiencia en el campo de la cirugía facial. Cuando el caso lo aconseja, se combina en el mismo acto quirúrgico con otros procedimientos, como la Cirugía de la Mirada® o el Contour Lift para las cejas.
Córdoba Madrid
Dos días de hospital
Durante el ingreso, el equipo de enfermería y yo controlamos de cerca las primeras horas del postoperatorio. Son las que más acompañamiento requieren para dar tranquilidad al paciente y a sus familiares, las horas en las que más importa el reposo y las más importantes para vigilar la evolución.
2 días
De dos a tres semanas de recuperación
Es el tiempo habitual hasta que el paciente pueda reincorporarse a su vida cotidiana. Al preservar los vasos linfáticos, reducir al máximo la posibilidad de sangrado y reducir el despegamiento de la piel, conseguimos que la inflamación y los hematomas sean menores que en otras técnicas, lo que acorta la recuperación. Aun así, menos de dos semanas es un periodo de recuperación poco realista. Es una cifra que a veces los pacientes han escuchado a otros profesionales y que, aunque puede darse cuando todo evoluciona de forma muy favorable, nunca fijamos como objetivo. Cuando se habla de un periodo corto y luego no es así, se genera en el paciente una frustración totalmente comprensible.
2 a 3 semanas
Seguimiento hasta los doce meses
El acompañamiento no termina al salir del hospital: se hace seguimiento del paciente hasta los doce meses, que es cuando el resultado ya se ha asentado y puede valorarse de verdad.
Hasta 12 meses
La primera consulta puede hacerse presencialmente en Córdoba o en Madrid, o por videoconsulta si vive lejos.
Por qué el resultado se valora a los doce meses
Después de la cirugía, el rostro atraviesa distintas fases: una inflamación inicial, una recuperación progresiva de los tejidos y, posteriormente, un proceso de adaptación y maduración de las cicatrices.
Por eso, el resultado no debe juzgarse en las primeras semanas. Entre los tres y los seis meses, gran parte de la inflamación ha disminuido y los tejidos se encuentran mucho más asentados, lo que permite hacer una primera valoración del resultado con mayor perspectiva.
Aun así, la evolución no termina ahí. Las cicatrices y los tejidos continúan madurando durante los meses siguientes, y la valoración definitiva del resultado se hace al año.
Lo cuento en Instagram
Las mismas dudas, explicadas en mi cuenta @dra.falguera.bestyou.
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Lifting SMAS, Deep Plane y de Preservación: ¿en qué se diferencian?
El lifting facial ha evolucionado de forma importante con el tiempo.
Las primeras técnicas se centraban fundamentalmente en eliminar y tensar el exceso de piel. Posteriormente aparecieron abordajes dirigidos al SMAS, que permitieron actuar sobre estructuras más profundas y mejorar la estabilidad del resultado.
El siguiente paso fue el desarrollo del lifting Deep Plane, basado en la liberación selectiva de los ligamentos de retención y en la movilización conjunta de los tejidos profundos del rostro, evitando que el resultado dependa únicamente de la tensión cutánea.
Sobre esta filosofía se han desarrollado posteriormente técnicas de preservación, que buscan limitar la disección superficial y respetar al máximo determinadas conexiones anatómicas entre la piel y los planos profundos.
El objetivo de esta evolución no es simplemente hacer una cirugía "más profunda", sino conseguir un reposicionamiento más anatómico de los tejidos, reducir la tracción sobre la piel y favorecer una recuperación lo más respetuosa posible con las estructuras del rostro.
Otras preguntas frecuentes
Como cualquier cirugía, el lifting facial tiene riesgos y posibles complicaciones. Una de las más conocidas en el postoperatorio precoz es el hematoma.
Las complicaciones no gustan a nadie, ni a los pacientes ni a los cirujanos, pero forman parte de una información médica responsable. Por eso, antes de la cirugía explico qué puede ocurrir, cómo intentamos prevenirlo y cómo actuaríamos si apareciera alguna incidencia.
Para mí, informar de los riesgos forma parte del mismo compromiso que acompañar al paciente durante todo el proceso.
Las incisiones se sitúan habitualmente en zonas estratégicas alrededor de la oreja: en la región temporal o nacimiento del pelo, en la línea preauricular, alrededor del lóbulo y detrás de la oreja. Cuando es necesario tratar determinadas estructuras del cuello, puede añadirse una pequeña incisión bajo el mentón.
Al reposicionar los tejidos profundos, buscamos que el cierre de la piel se realice con la menor tensión posible. La localización de las incisiones, la planificación y la técnica de cierre son fundamentales para conseguir cicatrices lo más discretas posible una vez maduras.
Esto es especialmente importante en el lifting masculino, donde la barba, la línea del pelo y los peinados cortos hacen que la planificación de las incisiones requiera consideraciones específicas.
El lifting permite actuar sobre diferentes manifestaciones del envejecimiento facial: el descenso de los tejidos del tercio medio, la pérdida de definición de la línea mandibular, la flacidez del tercio inferior y los cambios del cuello.
También puede mejorar determinados pliegues y transiciones faciales, como los surcos nasolabiales, aunque el grado de mejoría depende de la anatomía y del envejecimiento de cada paciente.
La filosofía no es simplemente estirar la piel ni eliminar volumen, sino reposicionar los tejidos y recuperar unas proporciones más armónicas.
Ambos comparten una filosofía fundamental: trabajar en profundidad, liberar estructuras de retención cuando es necesario y reposicionar los tejidos evitando que el resultado dependa principalmente de la tensión sobre la piel.
La diferencia está en determinados aspectos de la disección y en cuánto se preservan las conexiones entre los distintos planos. En un abordaje de preservación intento limitar al máximo la disección superficial y conservar estructuras anatómicas siempre que sea compatible con el reposicionamiento que necesita cada paciente.
El objetivo es conseguir una cirugía eficaz sobre los tejidos profundos reduciendo, en lo posible, el trauma sobre la piel y favoreciendo una recuperación más respetuosa.
No creo que sea correcto hablar de una técnica universalmente "mejor" para todos los pacientes.
Existen diferentes formas de trabajar el SMAS, con distintos grados de disección, movilización y tratamiento de los ligamentos de retención. El Deep Plane y los abordajes de preservación permiten una movilización profunda y amplia de los tejidos en determinados pacientes, pero la indicación debe adaptarse a la anatomía, al grado de envejecimiento y al resultado que se quiera conseguir.
Lo importante no es únicamente el nombre de la técnica, sino saber qué estructuras necesitan tratamiento y elegir el abordaje que permita corregirlas con mayor precisión.
Sí. En muchos pacientes, el envejecimiento no afecta únicamente al tercio inferior de la cara o al cuello.
Cuando está indicado, el lifting puede combinarse en el mismo acto quirúrgico con procedimientos sobre la mirada, como una blefaroplastia u otras técnicas de rejuvenecimiento periocular, así como con injerto de grasa u otros procedimientos complementarios.
Los tratamientos con rellenos también pueden tener un papel en casos seleccionados, aunque después de reposicionar los tejidos conviene volver a valorar qué déficit de volumen persiste realmente antes de decidir si es necesario añadirlo.
Escrito y revisado por
Dra. Mabel Falguera Uceda
Cirujana maxilofacial especialista en cirugía estética facial. Formada en la Universidad de Navarra, el Hospital 12 de Octubre de Madrid y el Chang Gung Hospital de Taiwán. Cirujana estética facial y directora de Instituto Facial en Córdoba.
Cirugía Maxilofacial - H. 12 de Octubre Fellow AO - Chang Gung Hospital, Taiwán - Máster Medicina Estética - UCM Migraine Surgery Society